¡Buenas!
Hoy tenía un plan perfecto, sin fisuras. Como me gustan a mí los planes. Que salgan bien.
El plan en sí tenía varias líneas de acción, pero han ido cayendo cual castillo de naipes y al final me ha quedado la solución de contingencia. El PRD. Solo me resta decir que ha funcionado a la perfección. Estas eran mis opciones iniciales:
Opción 1: transporte público. Descartado. El servicio que prestaba la empresa InterCity ha sido cancelado en la costa oeste por falta de personal. Debo decir que esta es una de las cosas que Nueva Zelanda tiene mucho peor que España. El transporte público fuera de las grandes ciudades es bastante regulero o inexistente.
Opción 2: grupos de Facebook. Por recomendación de una amiga, me hice una cuenta antes de venir al país. El propósito era unirme a ciertos grupos donde se intercambia información sobre movilidad, planes, trabajo, actividades, alquiler, etc. Aquí debo confesar que para informarme de ciertas cosas me ha ido bien pero cuando he publicado que me movía para compartir coche no he tenido mucho éxito 😔
Opción 3: hitchhiking aka autostop. Ya lo había hecho en el parque natural del Tongariro, pero fueron desplazamientos cortos de no más de quince minutos. Ahora se trataba de cruzar media isla, desde el noreste hasta mitad de la costa oeste. Unos 350 kilómetros que se realizan (según Google) en cuatro horas y media, pero que en la práctica son más porque las carreteras aquí, agüita: deslizamientos de tierra, socavones, árboles, rocas, en resumen, una yincana (palabra que por cierto se puede escribir de mil formas). Prosigo, que me disperso. Esta era mi ruta:
Pues he empezado en Picton sobre las 10:30 y he terminado en Greymouth a las 17:00. Ni tan mal.
La verdad es que debo decir que me siento muy afortunado y he tenido mucha suerte. Cuando le he contado a la dueña del hostal de Greymouth cómo he llegado, la mujer ha flipado, porque la gente suele tardar mucho más tiempo en hacer un trayecto de ese calibre.
Durante el viaje ha habido momentos de todo tipo: en algunos casos han pasado bastantes coches y he podido tardar como unos 20 minutos en que parasen. En otro caso, no había ni terminado de colocarme la mochila para proseguir el viaje tras dejar el último coche y ya me habían parado de nuevo. También me he encontrado paseando por el arcén de la carretera entre un pinar mientras llovía (bendito traje de agua 😇) pero es que todo suma. Lo que tenía claro, es que iba a llegar, así que en cuanto me bajaba de cualquier coche, seguía andando en dirección al destino.
Desde aquí debo agradecer a las personas que me han acogido en sus coches su amabalidad, respeto y generosidad. Con todos ellos he tenido grandes conversaciones de temas tan diversos como mecánica, abejas, música, política, sociedad, granjas, etc. Así que desde aquí, Lizzy, Patrick, James, Shine, Mark y Alexa, ¡MIL GRACIAS!
Tras llegar a Greymouth he salido a correr para explorar un poco la ciudad y quitarme el entumecimiento del viaje. Luego duchita, cena y ahora estoy ordenando un poco mis ideas.
Sé que puede parecer un día intrascendente, pero de verdad, lo he disfrutado un montón porque ha sido muy emocionante. Me ha parecido muy especial y muy bonito. Ha sido un gran día que siempre recordaré.

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