lunes, 31 de octubre de 2022

Capítulo 13: Wind of change

Hoy he llegado a Wellington. Ha sido un viaje bastante largo, casi 4 horas, con una parada en Palmerston North. Tenía muchas ganas porque según dicen, es una ciudad llena de vida, con mucha oferta cultural y un puntito alternativo que mola bastante. Vamos a comprobarlo.

Ha hecho un día buenísimo, todo el rato en manga corta, aunque ha habido un momento en el que he tenido que sacar el chubasquero porque se ha puesto a diluviar. Cinco minutos ha durado la lluvia. Ha sido bastante curioso porque era justo cuando estaba bajando por la ladera de un monte, a mí me estaba empapando y a dos kilómetros veía el sol sobre el puerto de la ciudad. El tiempo aquí es de locos, aunque tampoco puedo quejarme porque apenas ha hecho viento para lo que es esta ciudad.


Tras dejar las cosas en el hostel, he salido a dar una vuelta y he ido a Mount Victoria, que está a unos veinte minutos hacia el este desde mi alojamiento. Desde allí se tienen las mejores vistas de la ciudad, con la visión de ambas costas. Digo esto, porque la ubicación de Wellington es un tanto particular. Se enmarca en una bahía que está resguardada por una gran península, muy curioso.

Pues bien, es cierto que las vistas desde Mount Victoria son espectaculares y con sol, pues más. Pero todo el monte está rodeado por un bosque que ellos llaman el pulmón verde de la ciudad. Y como no puede ser de otra forma, ese bosque contiene cosas muy chulas. A mí me han gustado estas tres:

1. Ruta con leyendas Maorís. Me ha fascinado una especialmente, porque he encontrado bastantes similitudes con otras leyendas de nuestra cultura. Más o menos dice así:

“Taane es el Dios encargado de conseguir el conocimiento para llevar la sabiduría a los hombres, pero para ello, tiene que subir al cielo y conseguir las “kete” que son las cestas del conocimiento de la cultura Maorí.

Su hermano Whiro, envidioso de Taane, envía unas hordas de insectos para detenerle en su propósito.

Sin embargo, Taane, con la ayuda de los hijos del dios del viento que soplan contra los insectos y los envían a la Tierra para siempre, logra conseguir las cestas y entregar el conocimiento a los hombres”


2. Bancos con frases célebres o dedicatorias a personas. Esta es la que más me ha gustado, más si cabe por el lugar en el que me encuentro y de dónde proviene:

"If I take one more step, it will be the furthest away from home I've ever been”

Traduzco:

"Si doy un paso más, estaré más lejos de casa de que he estado nunca”

¡¡¡Me ha encantado!!!


3. Localización mítica de una película. Como no podía ser de otra forma, en este bosque se rodaron varias escenas de “El señor de los anillos”. En particular las correspondientes a la primera parte de la trilogía cuando los Nazgûl persiguen a los Hobbits y estos se esconden en el hueco de las raíces de un árbol. Pues está el hueco, pero no hay árbol


Después de Mount Victoria, que bajando de allí ha sido lo de la lluvia, me he ido a un lugar llamado Te Papa Tongarewa, que significa algo así como “Contenedor de Tesoros”. Es un museo gratuito que se encuentra al lado del puerto y tiene unas fantásticas vistas tanto de la ciudad como de la bahía. Su diseño arquitectónico, tanto por dentro como por fuera, también lo hacen bastante singular, pero lo realmente importante es que es muy innovador y al ser de gran tamaño ofrece varias exposiciones al mismo tiempo. 

A mí me han gustado particularmente dos. La primera, llamada Te Taiao, se enfocaba en la naturaleza del país. He podido ver entre otras cosas el mayor calamar gigante capturado y una simulación tanto subterránea como a nivel superficie de la erupción del supervolcán del lago Taupo. Gozada. La otra exposición que me ha gustado mucho ha sido la de Galípoli, la batalla de la primera guerra mundial que conté en un post anterior. Me ha gustado la forma de orientar la exposición con la cronología en el suelo según avanzabas y muchos paneles interactivos. Y obviamente, allí estaba esa gran frase de Ataturk de nuevo al final de la exposición.



Luego he estado dando un paseo por el puerto viendo algunas otras cosas, en particular una colección de esculturas ingeniosas y he vuelto al hotel a darme una ducha y poner una lavadora, que ya tocaba, ambas cosas 😅

Me han recomendado dos buenos sitios para hacer catas de cerveza artesana y ante la disyuntiva de decidirme por uno, creo que voy a optar por visitar ambos.

Para cerrar el día y dado que Wellington es llamada aquí la ciudad del viento.



 

domingo, 30 de octubre de 2022

Capítulo 12: Las antípodas

¡Otro día que no para de llover! Hoy, por fin, tras un trayecto en coche y dos autobuses he llegado a Whanganui. 

Aunque ya sabía de antemano que no me podría ofrecer ni los paisajes ni las aventuras que pueden proporcionar otras localizaciones del país, era un lugar obligatorio. El motivo creo que lo sabéis porque no he parado de decirlo desde hace muchos años: son las antípodas de Velada, el pueblo en el que me he criado y al que pertenecen mi familia y muchos de mis amigos.

Aquí debo hacer otro ejercicio de sinceridad y es que he fracasado en una misión que me había propuesto. Quería realizar un acuerdo de hermanamiento entre ambos pueblos y con el apoyo de la corporación de Velada escribí al ayuntamiento de Whanganui, pero cayó en saco roto. Creía que sería bueno especialmente para los niños de los colegios, sobre todo por el intercambio de idiomas, pero no ha sido posible. Adrián Cabo, también fracasa y mucho.

Visitar Whanganui era algo que quería hacer desde que era pequeño y por fin lo he cumplido, así que me siento muy realizado. Por otro lado, tengo un sentimiento de melancolía que no me había pasado antes. Jamás había estado tan lejos de todo lo que quería y quizás al estar aquí y pensarlo ha cobrado más relevancia. Aunque bueno, realmente no nos separan 20.000 kilómetros, son solo unos 12.700 si hiciesemos el famoso túnel de un lado a otro. Nos ahorramos unos cuantos miles de kilómetros. Poca broma

He estado visitando varios sitios de la ciudad y para qué engañarnos, el único que me ha llamado un poco más la atención es una torre que conmemora los caídos en la primera guerra mundial. La torre, que es de unos 33 metros de altura, se encuentra en una colina llamada Durie Hill y es el punto más destacado de la ciudad. Aquí una foto (no es una cárcel, son verjas de protección XD):


Para ser precisos, aunque las vistas desde la torre eran muy buenas, lo que más me ha gustado no es la torre, si no el sistema de acceso. Se compone de un túnel horizontal, de unos 200 metros que se adentra en el monte desde la base, y el ascensor de acceso a la parte superior de la colina, que recorre unos 66 metros y lleva operativo desde hace 103 años. Frikadas de ingeniero.

Tras contemplar las vistas de la ciudad desde la torre y dar un paseo por el centro visitando otros edificios históricos, he decidido que era mejor guarecerse del chaparrón. Así que siguiendo la tendencia local, he entrado en un pub a degustar las cervezas locales, ver los partidos de rugby y de paso cenar algo que ya estaba en hipoglucemia.

Y hasta aquí mi día, no ha sido el más aventurero, pero creo que era absolutamente necesario. Por mi parte, misión cumplida. Mañana madrugo, cojo el primer bus a Wellington y ya veremos que me encuentro allí. ¡Hasta pronto Whanganui!

sábado, 29 de octubre de 2022

Capitulo 11: Llueve sobre mojado

Hoy ha amanecido lloviendo, pero eso no iba a chafar los planes :)

Tras desayunar y equiparme bien, me he marchado para hacer una nueva ruta y según he salido del hostal ha dejado de llover. Me he dirigido a otra zona del parque, hacia el monte Ruapehu ya que desde su ladera partía la ruta que quería hacer.

Tenía pensado ir a ver unas cataratas cercanas llamadas Taranaki Falls. La excursión era bastante corta, 6 kilómetros, a buen paso, poco más de una hora.

Para llegar allí se sigue una senda paralela al río Whakapapanui entre una vegetación frondosa. Había tanta humedad que los líquenes y el musgo cubrían todo el tronco de los árboles. El acceso a la zona de la catarata está bastante bien e incluso hay unos bancos para sentarte a contemplarla. Mide unos 20 metros de altura y es bastante chula, aquí una muestra:

Como se me hacía corta esta ruta, he cogido el enlace con otra que me llevaría a Tama Lakes. En realidad tenía casi seguro que lo haría, pero dependía que no hubiese tormenta. El tiempo cambia rapidísimo.

Así que me he puesto en dirección a Tama Lakes. La ruta ya es más larga, pero no tanto ni de la misma complejidad que la de ayer. Vas pasando por diferentes crestas y valles de la montaña, pero se hace bien. He llegado bastante rápido a los lagos, que están a diferentes cotas y me ha gustado especialmente contemplarlos desde la cresta que los separa:

La foto está tomada exactamente desde el mismo punto. La primera hacia el norte, Upper Lake y volcán Ngauruhoe, y la otra hacia el sur, Lower Lake y volcán Ruapehu. Mientras comía algo en esa zona, me ha resultado especialmente curioso la aparición de una gaviota. Este parque natural está en el centro de la isla a bastantes kilómetros de la costa más cercana. No sé, lo mismo se han acostumbrado al agua dulce...

Y bueno, habéis visto en las fotos que había muchas nubes cubriendo la cima de los volcanes pero que el tiempo no era malo, mucho viento, eso sí, pero se llevaba bien. De hecho, hacía sol a ratos. Pues en cuestión de minutos se ha puesto a diluviar, menos mal que tengo chubasquero y pantalones de agua porque ha caído una buena. Además, con los vientos que según he visto en la previsión serían de unos 75 km/h en esa zona, las gotas de agua pican, parecen cristalitos. ¡Pero eso es lo que mola! Ha llovido de forma intermitente en todo el camino de vuelta y me ha encantado. Llamadme loco.

De forma anecdótica, he adelantado a una familia que iba de vuelta y los he preguntado si estaban bien por la lluvia y eso, y el hombre me suelta con una sonrisa: "¡It's a beautiful day!" Y no se equivocaba, solo le ha faltado decir "¡Fantástico sábado!" Y ya lo hubiese bordado.

Pues eso, he hecho unos 18 kilómetros en total y ha sido un día genial :)

viernes, 28 de octubre de 2022

Capítulo 10: De Ereth Lithui a Orodruin

Aotearoa, no sé si lo había dicho antes, pero este es el nombre que los maorís dan a Nueva Zelanda. Significa “Tierra de la gran nube blanca”. Lo comento porque hoy he vivido esto en su máxima expresión, ahora veréis el motivo.

Hoy ha sido unos de los días en lo que más he disfrutado. Me encuentro en un pequeño hostal en el Tongariro National Park. Está lejos de absolutamente todo y el pueblo más cercano está a 20 minutos en coche. De hecho, para llegar ayer, tuve que hacer autostop. Dos veces. 

Pues bien, la actividad de hoy consistía en visitar el parque natural, que es de los primeros que se declararon en el mundo (creo que el cuarto, en 1887). Son 800 km2 de paraje volcánico. Aunque es cierto que en los niveles más bajos predominan coníferas y helechos, en cuanto asciendes un poco los árboles desaparecen y solo permanecen algunas plantas que son muy resistentes a condiciones extremas. Pero cuando ya coges altura, no hay absolutamente nada. Solo roca y paisajes espectaculares que parecen otro mundo. 


El parque lo componen principalmente tres volcanes, el Ruapehu, el Tongariro (que da nombre al parque) y el Ngauruhoe. Este último es el más fotogénico porque presenta un cono volcánico perfecto y seguramente todos lo hayáis visto en películas y series, pero es particularmente famoso por ser: ¡¡¡EL MONTE DEL DESTINO!!!

El principal motivo de venir al parque era realizar una de las rutas de senderismo más populares del mundo: Tongariro Alpine Crossing. Es una ruta de 19,4 kilómetros que cruza el parque natural pasando entre los conos del Tongariro y el Ngauruhoe y dejando a la derecha el Ruapehu. La ruta no es excesivamente difícil, de hecho creo que cualquier persona con una condición física normal podría afrontarla ya que no hacen falta habilidades técnicas de escalada. Eso sí, es alta montaña y hay que tenerle respeto. El tiempo cambia muy rápido y si no estás preparado con ropa y material adecuado lo vas a pasar mal. Adicionalmente, al ser un terreno volcánico activo, se añade un grado más de riesgo. 


Voy a describiros mi experiencia por cada sector y adjuntaré alguna fotillo (si tengo):


Tramo 1: Mangatepopo – Soda Springs: Es un tramo prácticamente llano que llega hasta la falda del Ngauruhoe. Antes de subir, hay un desvío a la izquierda que te lleva a un manantial de agua llamado Soda Springs. Son una pequeñas cataratas que surgen de la roca y me ha gustado acordarme porque es el cumpleaños de mi tía, que vive en Velada al lado de unas parecidas, pero las nuestras son mas chulas. Se llaman la Chorrera y el Molinillo (Chorrera Falls y Molinillo Cascade, para los que sabéis inglés pero no velaíno). Anda que no he echado horas allí jugando y cogiendo bichos XD

Tramo 2: Soda Springs – Cráter Sur del Tongariro: este tramo me ha gustado bastante porque discurre entre coladas de lava, pero se nota el esfuerzo de los responsables y trabajadores del parque para hacerlo más accesible (o democrático). La mayoría del trayecto está regulado por unos escalones que sujetan la tierra y evitan que con las lluvias se pierda el sendero. En bastantes tramos también había una malla en el suelo para cumplir la misma función. No es por ser radical, pero esto me genera sensaciones contrarias. Por un lado me gusta que estos parajes sean accesibles a la gran mayoría y por otro, pues me da pena porque lo hacen más artificial.


Tramo 3: meseta del Tongariro: Es uno de los paisajes que más me ha molado. El Tongariro aunque es un solo monte, contiene varios cráteres. De hecho, en términos geológicos, el Ngauruhoe es otro cráter del mismo sistema, pero como cuando surgió fue tan pronunciado pues tiene su propia identidad. En este punto, hay una meseta de vegetación rala y llegas a un espacio tan abierto y amplio que a esa altura hace que sea increíble. Pasas por allí con los volcanes a ambos lados, escoltándote. Me ha encantado estar a la sombra de esos colosos mientras atravesaba la meseta. Adicionalmente, esa zona es la que se corresponde con los llanos de Gorgoroth de "El señor de los anillos" y obviamente, me he pasado todo el camino silbando la BSO. Aquí mi cara de felicidad:


Tramo 4. Subida a Red Crater: tras terminar la meseta comienza una subida bastante pronunciada. Es una cresta que conecta los dos volcanes y se alcanza el punto más alto de la ruta. Algo destacable es que he tenido que sacar el chubasquero y ponerme otra capa porque el viento era bestial. Los chinarros volaban y todo. ¡¡¡Pero eso es lo que mola!!! Según vas subiendo ves los valles que se extienden a ambos lados de la cresta, uno que es por el que hemos venido y el otro que se pierde a la vista. Esto es flipante, pero cuando llegas arriba…locura. Es que de verdad, ninguna foto le va hacer justicia y para colmo yo soy un fotógrafo pésimo. Además, todo el rato había una niebla que iba y venía dándole mucha más épica. Y de ahí lo de Aotearoa ;) 

Tramo 5: los lagos. Tras alcanzar el punto álgido, se comienza una pronunciada bajada hacia los Emerald Lakes (lagos esmeralda). Son tres pequeños lagos con aguas de un verde que hace honor a su nombre. Además, debido a la gran cantidad de minerales volcánicos, en las orillas hay un contraste de colores, que va desde el verde que predomina en el lago, pasando por azul, rojo, naranja, amarillo, blanco. Muy chulo. Dejando a la derecha los Emerald Lakes se sigue por un camino bastante llano y un última subida al Blue Lake (lago azul). Es el más grande de todos pero los otros me han parecido más bonitos por su múltiples colores. Los lagos son intocables, al igual que las cimas de los volcanes, ya que son elementos sagrados de la cultura maorí, y se respetan, por supuesto.


Tramo 6: la bajada final. Tras el Blue Lake hay una pequeña subida y desde ahí, salvo algún tramo suelto ya es una bajada continua de nueve kilómetros. Las vistas son espectaculares, eso sí, porque no hay montañas en el horizonte y se percibe una gran extensión de terreno. Aquí es dónde me he dado cuenta de que la vegetación cambia mucho con el desnivel (unos mil metros en este caso) porque según iba bajando he pasado por todos esos tipos de plantas hasta llegar al bosque húmedo de helechos tan característico de esta zona.


Tramo 7: epílogo. Al terminar la ruta, te deja en mitad de una carretera que bordea el parque y no hay nada más. Salvo que hayas aparcado ahí tu coche (no era mi caso) pues estás un poco vendido. Así que ha tocado hacer dedo de nuevo, pero en 10 minutos o así he conseguido transporte hasta el hostal. La gente es súper maja. 

Haciendo balance del día tras una ducha calentita, me doy cuenta que ha sido una pasada. Recomendaría hacer esta ruta a cualquier persona, sin dudarlo. Obviamente, en buena forma y con el material adecuado, pero me parece una experiencia tan chula, que a todos los que os aprecio os deseo que la podáis vivir de una forma u otra. Es cierto, que el tiempo no ha sido el mejor, mucho nublado y viento racheado en según que zonas, pero es que hasta esta misma mañana no sabría si podría hacerlo, así que me siento muy afortunado. Por hoy y por todo. Os quiero.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Capítulo 9: Los Kiwis no son lo que parecen

El día de hoy lo tenía reservado para hacer una actividad especial. Quería hacer rafting en el río Kaituna porque en él se encuentran las famosas Tutea Falls, las cataratas más altas del mundo en las que se puede hacer rafting comercial…pero no ha sido posible. Debido al nivel del río, se ha cancelado la actividad y hasta el sábado no volverá a estar disponible, así que ha tocado cambiar los planes.

Como las opciones siempre son muchas, tampoco me he fustigado y he buscado un plan alternativo. He ido al complejo Te Puia, un lugar que combina diferentes posibilidades:

Primero, es un antiguo asentamiento Maorí y debido a eso lo han potenciado creando un entorno de artesanos, con su propia escuela, en la que siguen trabajando la piedra, la madera y el hueso como hacían sus antepasados. También han comentado cosas de su historia, su cultura y su evolución con el paso de los años.

Te Puia es también uno de los áreas de mayor superficie (60 hectáreas) y actividad geotermal de la zona: hay piscinas de barro, fumarolas, aguas termales y por supuesto, la estrella, Pohutu, que es el geyser de más altura en el hemisferio sur (unos 30 metros en todo su esplendor). Justo cuando llegaba se ha puesto al lío, un gesto cortés que he valorado positivamente. Luego he bromeado con el guía y me ha confesado que es todo mentira y lo hacen con bombas de impulsión para impresionar a los turistas. He prometido no contarlo.

Y tercero, hoy por fin HE VISTO KIWIS!!! (el animal, no la fruta ni las personas). En Te Puia tienen un centro de conservación con algunos ejemplares que van cambiando para favorecer la procreación y luego los dejan en libertad. He visto tres diferentes de los que no recuerdo los nombres, pero todos empezaban por “K”. Una de las cosas que más me ha sorprendido es el tamaño. No sé si era porque el cristal aumentaba, ya que estaban en una zona que simulaba oscuridad o solo se los podía ver a través de unas cristaleras, pero pensaba que eran pequeñitos, tipo una codorniz y resultan que son casi como una gallina. O es que estos estaban sobrealimentados, que también puede ser.

Después de Te Puia he ido a visitar un parque cercano a donde me alojo. Se llama Government Gardens. A parte de los típicos jardines, con sus campos para que la aristocracia juegue al croquet (no al criquet), las fuentes termales que abundan por todos lados y alguna cosilla más, lo más destacable diría que es el edificio del Museo de Rotorua. Está cerrado por los daños que causó el terremoto de 2016 y en principio la fecha estimada de reapertura es en el 2025. Van a su ritmo. Menciono el museo porque me ha hecho gracia, ya que es anacrónico. Es de un estilo Tudor, como las casas de la época de Shakespeare peeero el edificio fue construido a principios del siglo XX. Nos la querían colar.

Como hoy ha hecho un día bastante frío y lluvioso, me apetecía algo calentito así que me he ido a un restaurante coreano a comer un bibimbap que se me había antojado. Y hasta aquí mi día.

Bueno, lo mismo ahora que ha escampado y está anocheciendo me acerco a dar un paseo nocturno por los Redwoods que me han comentado que está chulo. Ya veré.








martes, 25 de octubre de 2022

Capítulo 8: No todos los caminos llevan a Roma

Hoy he improvisado totalmente la actividad. Tenía varias cosas en mente, pero hasta que no he desayunado (un jugoso pastel de carne picada y queso, por cierto) no me he puesto en marcha. He preguntado al chico de la recepción para que me diese su opinión de las diferentes cosas que tenía pensadas y como buen local me ha dado una recomendación que a la postre ha sido un éxito. Mis dieses para él.

He alquilado una bici de montaña y me he ido a Redwood Memorial Grove, un impresionante bosque a las afueras de Rotorua. El chico que me ha alquilado la bici me ha recomendado una ruta circular de 33 kilómetros con la que se visitan todos los puntos clave del parque, pero al final han sido 46, ahora veréis por qué 😂

Primero, porque me ha costado una locura encontrar el comienzo de la ruta. Bueno, de hecho, no la he encontrado porque como soy un impaciente, me he puesto con otra ruta pensando un “ya se cruzarán”. Así que he lanzado la marcha y en cuanto he entrado en el bosque lo he gozado. ¡Parecía Jurassic Park! Estaba todo lleno de helechos, en sus diferentes variedades, por supuesto. A mí el que más me gusta es el de hoja plateada. Pero al margen de los helechos, había unos árboles enormes, sobre todo secuoyas californianas y pinos, creo que de la variedad Monterrey. Esa combinación sumado al resto de vegetación, dotaban al bosque de una frondosidad bestial y en algunas zonas casi no se veía el camino. Además, el bosque está bastante lejos de las zonas termales y no había para nada olor a azufre, así que genial, aire puro. Antes de llegar a mi deseada ruta circular me he marcado una de las difíciles, me he dejado los cuádriceps subiendo la ladera de un monte, árboles caídos en medio, barro de los arroyos, etc. Pero eso es lo que mola y ha merecido la pena. La bajada ha sido un pasada. Pelos de punta y el corazón en la boca. La bici agarraba súper bien y me he tirado a cuchillo. Y algún susto he tenido, cómo no. Pero estoy bien, solo algún arañazo de las ramas 😅

Al final en un mapa he visto un punto de cruce y me he dirigido a él, una vez en la ruta circular, se notaba que era más confortable y no requería tanto esfuerzo, era más…digamos democrática. La ruta pasaba por dos lagos el Tikitapu y el Rotokakahi (lago azul y lago verde respectivamente) y ambos son espectacularmente bellos. He realizado una parada al borde cada uno para descansar y comer algo y son de esos sitios que dejan huella. Además, he estado prácticamente solo en toda la ruta, creo que me he cruzado con menos de diez personas. Otra de las cosas buena que tenía este sendero es que había unas rutas tangentes que eran circulares, opcionales, por supuesto, pero prometían diversión. Las hacías y luego volvías al sendero principal, así que las he tenido que coger y tampoco me han defraudado 😇

Cuando he soltado la bici la verdad es que estaba fundido así que me he pirado a unas piscinas termales muy famosas en la ciudad. He estado como una hora o así porque aunque me daba duchas frías entre cada piscina, con la temperatura que estaban a unos 40º y los vapores que salían del agua, estaba medio grogui. Me he quedado híper relajado y como nuevo después del palizón de la bici 😌

Para rematar el día, he ido a uno de los locales más famosos de Rotorua, el Pig & Whistle, y a parte de una buena hamburguesa, me he tomado dos pintas de cerveza que me han sabido a gloria bendita: Emerson’s 1776 IPA y Panhead Super Charger. Merecidísimas.

Voy a dejar una fotillos que he hecho al comenienzo de la ruta, que hoy me siento dadivoso: 






lunes, 24 de octubre de 2022

Capítulo 7: A upane kaupane whiti te ra

Hoy he cambiado de localidad. Me he desplazado de Auckland a Rotorua. No sé si era porque no quería perder el bus, pero a las seis en punto ya estaba despierto y no me podía dormir, así que me he bajado al puerto para ver el amanecer desde allí. Cosas que le dan por hacer a uno cuando está ocioso 😄

Tras 4 horitas de viaje, por fin he llegado a Rotorua. La ciudad se enclava junto al lago homónimo y quizás lo más relevante según he llegado ha sido el olor a azufre. Tooooda la ciudad está llena de fumarolas, cráteres, aguas termales, flipante. Es como saber que estás en una olla gigante y la peña aquí, tan tranquila. En un parque, con sus columpios, su césped, sus bancos y todo eso, había un cartel que ponía “no dejen a los niños solos”, y no es porque los puedan raptar, es que se te cae el niño a un charco de esos y adiós. Menos mal que no había de esto en Velada cuando era pequeño, si no, con lo inquieto que era…candidato nº 1 a salir en las noticias. Poco se habla del mérito de mi familia para conseguir que llegase sano a la adultez 🙈

Tras el intenso olor a azufre diría que lo más relevante es que he puesto una lavadora. Cinco días he tardado 😅

Y lo tercero más relevante es que he visitado un poblado Maorí 😋 El poblado está a las afueras de la ciudad en un bosque cercano. Una vez allí, un chico y una chica hacían de maestros de ceremonias y acompañaban a los asistentes al bosque, explicaban las formas de vida en el poblado, su estructura social, como se relacionaban con otras tribus, etc. También hemos visto la llegada de una canoa con una tribu de guerreros y las acciones protocolarias que realizaban. Muy interesante todo.

Luego hemos ido a un edificio que usan a modo de teatro/salón de actos. Allí han representado una serie de bailes, canciones, juegos, ceremonias y como podéis imaginar la estrella ha sido la Haka. Los Maorís, al igual que otras culturas, tienen múltiples danzas, pero la Haka, por la popularidad alcanzada en los eventos deportivos es la más conocida con diferencia. La verdad es que ha sido una pasada verlo en directo. Cierto es que los chicos y las chicas que lo hacían iban con su indumentaria tradicional, sus tatuajes y sus armas, pero creo que la presencia física del combinado de rugby es un arma mucho más intimidante.

Tras las representaciones, hemos ido a otro salón y allí hemos degustado el Hangi, un banquete típico de las celebraciones Maorís. La comida en sí era sencilla: pollo, ternera, patata, boniato, arroz y algunas salsas y condimentos típicos. Lo extraordinario del banquete es que se había preparado con el calor que emana de la tierra aprovechando la energía geotérmica. Lo realizan en una zona especial del recinto que nos han enseñado y que han ido adecuando con el tiempo para que resulte más sencilla la operativa diaria. Una auténtica pasada.

He estado sentado en una mesa con una pareja de jubilados australiana, un matrimonio neozelandés con sus niños y tres chavales jóvenes. Pero lo más curioso es que el cabeza de familia era de origen Maorí y a los chavales los tenían alojados en su casa por intercambio de idiomas: uno alemán, uno italiano y otro español, que se llamaba Adrián. ¡Vaya casualidad!

Tras esto hemos dado un paseo nocturno por el bosque adyacente (han vuelto a aparecer los Glow Worms, pero otra variedad diferente a la de la cueva), nos han contado algunas leyendas maorís y han respondido a las preguntas que les hemos lanzado. De hecho, he simpatizado bastante con el chico y la chica que lo organizaban y luego me han colado en un autobús de vuelta a la ciudad, así que me he ahorrado el taxi 😇

Como no podía ser de otra forma, este es el vídeo de hoy:



domingo, 23 de octubre de 2022

Capítulo 6: Living on the Edge

Much@s me habéis preguntado por qué aún no he subido ninguna foto ni vídeo al blog, que está muy bien eso de leer pero que con documentos gráficos se contextualiza mejor todo. Quizás usando ese argumento de una imagen vale más que mil palabras creéis que podéis chantajearme, pero no 😝

No lo he subido antes por estas tres soberanas razones:

  1. El blog lo he creado para informar a las personas que quiero y aprecio de mi círculo íntimo. Sois los que de verdad me importáis los que estáis leyendo esto.
  2. En general, las redes sociales lejos de acercarnos a las personas, nos han distanciado, a mi juicio, por el mal uso y la dictadura de la imagen o el postureo que se ha impuesto.
  3. Voy a subir lo que considere especialmente relevante pero los motivos serán solo los míos. Muy objetivo 😇

Ahora que ha llegado el momento de subir un documento audiovisual, os digo la razón:

¡Hoy he dado mi primer salto al vacío!

Era algo que llevaba muchísimo tiempo queriendo hacer, pero por una razón o por otra se había ido retrasando. He saltado desde la Sky Tower de Auckland, el edificio más alto de todo el hemisferio sur con 328 metros 

Os cuento cómo ha sido: esta mañana la tenía especialmente reservada para esto y encima me ha vuelto a hacer un día buenísimo. Tras desayunar y realizar algunos trámites porque mañana me cambio de ciudad, he ido a la torre y antes de saltar he dado un paseo por la cornisa. Solo el paseo, que es por una plataforma exterior de acero de un metro de ancho, mirar hacia abajo y ver 192 metros de vacío es una pasada. La adrenalina a tope. El paseo entre unas cosas y otras dura bastante, porque vas parando en los diferentes puntos y el monitor te explica cosas de la ciudad. Luego haces la típica de apoyarte y colgarte hacia un lado, hacia otro, pero todo controlado. Buena toma de contacto ✅

Tras esto, venía el premio gordo. El salto. La preparación con los monitores ha sido genial. Uno tenía puesta música en la plataforma de equipamiento y le he pedido que pusiese una determinada canción y la ha puesto. Pequeños detalles que marcan la diferencia. El resto, pues como podéis imaginar, intensísimo. Aunque muchos no lo crean, tengo miedo a las alturas. Pero luego me pega ese subidón de adrenalina y me compensa. No sé, es extraño, pero me gusta.

Y no quiero enrollarme más, os dejo el vídeo resumen y va a ser mejor:

Tengo más fotos y vídeos que os enseñaré en persona a la vuelta.

Después de tan magnífica experiencia era difícil que algo en el día me llamase la atención, peeeeero ahí estaba el rugby. Se está celebrando la copa del mundo de rugby femenino y me he marchado al estadio a ver Inglaterra contra Sudáfrica 🏉

Lo he gozado. Además, me ha dado muchísima nostalgia de mi etapa anterior. Estar de nuevo en un estadio repleto. Sí, repleto. Cierto que no era el Bernabeu, pero había un ambientazo tremendo. Notar el ambiente de la competición, escuchar la alineaciones, los himnos a tope y el público acompañando y cantando a pleno pulmón, ufff, pelos de punta.

He estado hablando bastante con los padres de una chica del equipo inglés que estaban a mi lado y me han recordado a mi familia cuando venía a verme a los campeonatos. La mujer decía: “yo quiero que ganen, pero lo que quiero de verdad es que no se hagan daño”. Madres sufridoras siempre 😅

El partido no ha tenido mucha historia porque Inglaterra ha sido muy superior y aunque las sudafricanas han luchado como auténticas leonas hasta el final, no han tenido la más mínima oportunidad de remontar. A pesar de la diferencia de niveles, ha merecido absolutamente la pena ir y presenciar el evento.

Con esto cierro este intenso día que creo que ya es suficiente. Se me olvidaba, aquí va la recomendación musical:



sábado, 22 de octubre de 2022

Capítulo 5: De Khazad-dûm a La Comarca

Poco se está hablando del madrugón que me he pegado hoy. No eran ni las seis de la mañana y ya estaba en pie, pero el plan merecía la pena.

Había llovido toda la noche y las calles y coches estaban empapados. Seguía nublado pero con el amanecer se veían los rayos del sol en el horizonte y el cielo se va despejando. Y según escribo esto, me doy cuenta que soy de las primeras personas en el mundo que ha visto el amanecer del día 22 de octubre del 2022 😎

Hoy utilizaré la obra de Tolkien como hilo conductor, para darle más épica, pero antes de nada, debo confesar que soy de esas personas que no se ha leído “El señor de los anillos”. Sí me leí “El Hobbit” en su día, me lo regalaron mis primos para mi decimosegundo aniversario de nacimiento (les reitero mi agradecimiento desde estas líneas), pero al poco tiempo salió la primera peli (en el 2001 creo), tiré por la vía fácil y no me leí la trilogía. Tuve algún conato de intento de abordar tan magna obra hace algunos años, pero desistí. Otro fracaso a la lista de Adrián. No obstante, prometo atacarla de nuevo. Porque el Silmarillion sí cayó.

Al lío, que me disperso. Esta mañana he visitado las famosas Waitomo Caves. Aunque las compare con las Minas de Moria, hay algunas pequeñas diferencias: no he visto al Balrog, tampoco había esos magníficos salones y columnas, ni mucho menos orcos ni trasgos (bueno, algún orco de casi dos metros sí :D) peeeero había unas presencias, seres vivos que jamás había visto. Se llaman “Glow Worms” y son gusanos bioluminiscentes. No entraré en detalle técnico de cómo operan estos bichejos, pero me ha encantado verlos. Si no he entendido mal a la monitora, utilizan la luz para cazar y nutrirse cuando están en modo larva y así poder desarrollarse por completo y convertirse en adultos. Ahora toca Wikipedia.

A esto que comento debo añadir que no he visitado la cueva en modo paseo, es decir, lo he hecho a mi estilo, con neopreno, casco y botas. No sé muy bien como describir la actividad pero sería algo así como espeleo-rafting-barranquismo o por abreviar esperraftismo (acabo de mandar propuesta a la RAE para que admitan la palabra en la próxima revisión).

La actividad en sí no tenía dificultad técnica, solo ir con cuidado para no caerte cuando no tocaba. Luego lo de siempre: sifones, rápidos, toboganes y saltos. Pero el momentazo ha sido, en una galería de unos 100 metros de largo y 30 de alto, ir flotando con la luz apagada y ver como las paredes y el techo estaban plagados de Glow Worms iluminando con sus lucecitas azules. Una experiencia inolvidable.

A la inversa que en el libro, dejo atrás Khazad-dûm y me dirijo a La Comarca aka Hobbiton. Es el lugar concreto donde se rodaron las escenas exteriores en las películas y la verdad es que es tal y como sale en la peli. El sitio está explotado turísticamente como es lógico, pero no hay agobios ni masificación. Es una extensión de terreno enorme, los guías te acompañan, te dicen las normas y luego también te dejan a tu aire.

Yo iba con un grupo de siete personas. Hemos comido dentro del recinto, en un salón que ya tenía la decoración y ese ambiente tan chulo de las pelis y luego hemos realizado la visita por las diferentes áreas con sus correspondientes anécdotas, fotos y risas. Al finalizar hemos ido a The Green Dragon a degustar una maravillosa pinta de Oak Barton Stout. Not bad.

Por si alguien se lo pregunta, no había Hobbits, la hierba del Viejo Tobby sabe mejor en la comarca y no me han confundido con Gandalf al carecer de barba 😂

Y como no podía ser de otra forma, qué predecible que soy, ahí va mi recomendación:



viernes, 21 de octubre de 2022

Capítulo 4: La isla del tesoro

Vuelve a amanecer soleado. El tiempo me favorece, veremos hasta cuando. Hoy he decidido coger un barco y visitar la isla de Waiheke. Dicha isla se encuentra a unos 45 minutos de Auckland y es un lugar precioso, lleno de viñedos y bodegas, playas maravillosas y rutas para hacer tanto a pie como en bici.

Como voy improvisando, he decidido coger un tour guiado por la isla para que me cuenten lo más relevante, pasar por algunas bodegas y luego hago la guerra por mi cuenta. De los vinos que he probado, me ha resultado especialmente gracioso (y delicioso) uno de la bodega “Man O’ War” llamado Valhalla. Para ser de una familia donde hacemos nuestro propio vino, no soy muy entendido en caldos, pero sí sé cuando algo me gusta y no solo por el nombre metalero 😆

La verdad es que de lo que he visto me han gustado muchas cosas, pero destacaría la playa de Onetangi y allí he pasado la mayor parte del tiempo. He ido a comer a un bar que tenía un árbol llamado Pohutukawa en la terraza y las mesas daban directamente a la playa y por tanto al mismísimo Océano Pacífico. Pues allí, sentado haciendo sobremesa tranquilamente he tenido uno de los mejores momentos en lo que llevo de viaje: total relajación mientras me daba el sol en la cara, una suave brisa del mar y mirando al horizonte viendo solo agua. Quizás ha sido el momento en que me he creído realmente que estoy de vacaciones 😇

Me ha resultado imposible no acordarme de la película Cadena Perpetua (imprescindible, por supuesto). Hay una escena en la que Andy le habla a Red de dónde iría al salir, obviamente ese lugar es Zihuatanejo, un pequeño pueblo mexicano y le comenta “¿Sabes qué dicen los mexicanos del Pacífico? Que no tiene memoria”. Escena memorable.

Tras mi epifanía vacacional, he decidido retornar a la ciudad porque tenía un asunto pendiente: helado. En Auckland se encuentra una de las mejores heladerías del mundo: Giapo. Debo confesar que ha respondido a las expectativas. He tomado uno a base de plátano, ron, nueces y praliné…puffff locura. Hipercremoso, sabores intensos, dulce sin saturar el paladar, la galleta del cono era artesana, repito mañana seguro.

Como se estaba poniendo la tarde muy gris he aprovechado para dar un paseo rápido por Albert Park (reminiscencias de la época Victoriana de la ciudad) y me he pirado al hotel con el chubasquero puesto que por fin ha arrancado a llover. Mucho ha tardado.



jueves, 20 de octubre de 2022

Capítulo 3: One Tree Hill

Comienza mi primer día completo en Nueva Zelanda con un sol espectacular. La verdad es me encanta este tiempo y el sol hace que el verde que abunda por todos lados brille aún más.

He dormido 14 horas y me siento totalmente recuperado del jet-lag así que hoy toca explorar la ciudad. Me subo en el bus destino Mount Eden, un volcán extinto que es el punto más alto de la ciudad y un lugar sagrado para los maorís (o maoríes, ambas valen). Parece una tontería pero desde la parada del bus hasta la cima hay una caminata cuesta arriba importante aunque las vistas merecen la pena. Se ven las dos bahías entre las que se encuadra Auckland y el cráter, aunque es pequeñito comparado con otros, unos 50 metros de profundidad, es bastante chulo porque está íntegramente cubierto de hierba. Esto imagino que fue lo que hizo que los maorís lo llamasen “Te Ipu Kai” que viene a significar “cuenco de comida”. No se rompieron la cabeza con el nombre, desde luego 😅

Desde Mount Eden me he dirigido hacia el Museo de Auckland haciendo una parada en Auckland Domain que me pillaba de paso. Este último es un vasto campo de césped con los restos del antiguo volcán Pukekaroa y se ha utilizado para múltiples fines a lo largo de las últimas décadas. A mí me ha gustado especialmente un monumento que había en homenaje a los soldados caídos en la batalla de Galípoli. En la primera guerra mundial, Nueva Zelanda luchó del lado del Imperio Británico contra Turquía y en esa batalla los turcos fueron los vencedores. Tras el armisticio, Turquía envió piedras de la zona para erigir un monumento y las palabras del general Atatürk son bastante emotivas: “Desde que vuestros hijos yacen en nuestra tierra, ahora son también hijos nuestros”. Cierto es esas palabras no devuelven la vida a los caídos, pero es un gesto noble buscando una alianza y evitar futuros conflictos.

Una vez en el museo, he disfrutado mucho aprendiendo sobre la historia de Nueva Zelanda y la cultura Maorí. Había bastantes piezas de todo tipo y muchas actividades interactivas, por lo que se me ha hecho muy ameno. La parte dedicada a la naturaleza es muy interesante, con especial relevancia la de los volcanes. Había una casa en la que entrabas y desde una cristalera veías una explosión volcánica y como la casa sufría los efectos. Muy chulo, la verdad. Seguramente en la vida real las sensaciones serán diferentes y creo que a nadie le gustaría vivirlas.

Tras el museo, la siguiente parada ha sido One Tree Hill (antiguo volcán Maungakiekie). En el pasado fue una fortaleza Maorí y ahora se ha reconvertido en un monumento a la alianza entre los nativos y los colonos. La historia del árbol solitario (ahora hay varios pero solo quedará uno) es muy interesante, así que antes de explayarme aquí, dejaré que el curioso lector la busque de forma autónoma y luego intercambiamos opiniones 😉

Tras la vuelta al centro de la ciudad y como no podía ser de otra forma, cierro el día con una buena pinta de cerveza nacional: Speight’s Gold Medal Ale.

Dejo este regalito que creo que es el más apropiado para el día de hoy. La historia de la canción es también muy emotiva e interesante de conocer por lo que significa para U2 y Bono en particular.



miércoles, 19 de octubre de 2022

Capítulo 2: La llegada

Desde que salí de Madrid el lunes 17 (ayer para mí, porque el martes 18 jamás lo he vivido 😁) hasta mi llegada a Auckland hoy (miércoles 19) he pasado unas pocas horitas volando, creo que 27 concretamente. A pesar de haber dormido en intervalos cortos, de no más de dos horas, no me encuentro tan mal ni físicamente ni de sueño, de hecho, he salido a trotar y estirar un poco en un parque cercano para quitarme el entumecimiento que me he traído del avión.

Tras hacer el check-in en el hotel he salido comer y a dar una vuelta por el centro de la ciudad. De paso, he comprado unas cosillas que me hacían falta. He aprovechado también para pasarme por la oficina de turismo que hay bajo la Sky Tower (que me he enterado recientemente que es el edificio más alto del hemisferio sur) y ya tengo más info para las visitas de los próximas días.



El tiempo que hace es muy bueno, aunque es verdad que en cuanto avanza la tarde y se va el sol, refresca. Yo que soy un friolero me he puesto una sudadera, pero la peña seguía yendo como si fuese verano. Están hechos de otra pasta.

Por comentar una curiosidad del día, me han hecho gracia los semáforos para peatones porque pasan de verde a rojo en unos 3 segundos. Salvo que seas Bolt, no cruzas una avenida de varios carriles en ese tiempo. El matiz, es que ese rojo es parpadeante y se puede seguir cruzando (como con nuestro verde) y suena un pitido mucho más apremiante que en España para que la gente acelere el paso y el que quiera, que esprinte. 😂

Ahora toca descansar para adaptarme bien al cambio de horario, que aquí son 11 horas más y aunque sea un poco de desfase, también se nota (igual que la ironía).


lunes, 17 de octubre de 2022

Capítulo 1: El día D

Hola!

Llegó el día. Ya tengo la maleta preparada y al final me llevo mucha menos ropa de lo que pensaba. Un hándicap de ser un tío grande es que la ropa ocupa mucho volumen 😅

La verdad es que tengo una mezcla de emociones un tanto extrañas pero para nada desagradables.

Llevo soñando con este viaje desde que tenía ocho años. Mi tía me regaló un maravilloso globo terráqueo y una de las primeras cosas que hice fue buscar cuál era el punto más alejado de mi hogar. Cuando lo encontré, lo tenía claro. Debía ir allí. Como dicen en la película Origen, las ideas son el parásito más resistente que hay. Una vez introducida y arraigada una idea es casi imposible que sea desterrada de la mente y luchas con el mayor ahínco por materializarla. Este es uno de esos casos.

Ahora que me voy a 20.000 kilómetros de casa, siento que todo lo que quiero y valoro cobra mucha más relevancia. Curioso, ¿verdad? Eso no quiere decir que no lo estime en el día a día, pero viéndolo con perspectiva todo se magnifica.

Este último fin de semana en España ha sido inolvidable. El cariño que he recibido me ha llenado de alegría y felicidad. Solo puedo tener palabras de agradecimiento para todos los que han compartido un momento conmigo y a los que no han podido estar presentes también los llevo en el corazón.

Es momento de volar a otra parte. Dejo un vídeo de una de mis pelis favoritas, Gattaca, que si bien no es comparable al viaje que realiza el protagonista, encuentro ciertas analogías...peeeeero si no has visto la peli, la recomiendo encarecidamente antes de ver el vídeo:


miércoles, 12 de octubre de 2022

Presentación

¡Hola!

Si estás leyendo esto imagino que es porque te he pasado el enlace, te lo ha enviado alguien de mi entorno o lo has descubierto absolutamente por casualidad. En cualquier caso, ¡bienvenid@!

El propósito de este blog es crear un diario de viaje, ya que como soy un poco descuidado para algunas cosas, me gustaría dejar un registro de las actividades que voy realizando.

El viaje es muy simple, salgo de casa y me voy a la otra punta del mundo: ¡NUEVA ZELANDA!

En la siguiente entrada contaré un poco más qué me ha motivado a realizar este viaje, pero por ahora me parece una buena entrada para inaugurar el blog y mi etapa de escritor 😁

¡Un saludo!