jueves, 20 de octubre de 2022

Capítulo 3: One Tree Hill

Comienza mi primer día completo en Nueva Zelanda con un sol espectacular. La verdad es me encanta este tiempo y el sol hace que el verde que abunda por todos lados brille aún más.

He dormido 14 horas y me siento totalmente recuperado del jet-lag así que hoy toca explorar la ciudad. Me subo en el bus destino Mount Eden, un volcán extinto que es el punto más alto de la ciudad y un lugar sagrado para los maorís (o maoríes, ambas valen). Parece una tontería pero desde la parada del bus hasta la cima hay una caminata cuesta arriba importante aunque las vistas merecen la pena. Se ven las dos bahías entre las que se encuadra Auckland y el cráter, aunque es pequeñito comparado con otros, unos 50 metros de profundidad, es bastante chulo porque está íntegramente cubierto de hierba. Esto imagino que fue lo que hizo que los maorís lo llamasen “Te Ipu Kai” que viene a significar “cuenco de comida”. No se rompieron la cabeza con el nombre, desde luego 😅

Desde Mount Eden me he dirigido hacia el Museo de Auckland haciendo una parada en Auckland Domain que me pillaba de paso. Este último es un vasto campo de césped con los restos del antiguo volcán Pukekaroa y se ha utilizado para múltiples fines a lo largo de las últimas décadas. A mí me ha gustado especialmente un monumento que había en homenaje a los soldados caídos en la batalla de Galípoli. En la primera guerra mundial, Nueva Zelanda luchó del lado del Imperio Británico contra Turquía y en esa batalla los turcos fueron los vencedores. Tras el armisticio, Turquía envió piedras de la zona para erigir un monumento y las palabras del general Atatürk son bastante emotivas: “Desde que vuestros hijos yacen en nuestra tierra, ahora son también hijos nuestros”. Cierto es esas palabras no devuelven la vida a los caídos, pero es un gesto noble buscando una alianza y evitar futuros conflictos.

Una vez en el museo, he disfrutado mucho aprendiendo sobre la historia de Nueva Zelanda y la cultura Maorí. Había bastantes piezas de todo tipo y muchas actividades interactivas, por lo que se me ha hecho muy ameno. La parte dedicada a la naturaleza es muy interesante, con especial relevancia la de los volcanes. Había una casa en la que entrabas y desde una cristalera veías una explosión volcánica y como la casa sufría los efectos. Muy chulo, la verdad. Seguramente en la vida real las sensaciones serán diferentes y creo que a nadie le gustaría vivirlas.

Tras el museo, la siguiente parada ha sido One Tree Hill (antiguo volcán Maungakiekie). En el pasado fue una fortaleza Maorí y ahora se ha reconvertido en un monumento a la alianza entre los nativos y los colonos. La historia del árbol solitario (ahora hay varios pero solo quedará uno) es muy interesante, así que antes de explayarme aquí, dejaré que el curioso lector la busque de forma autónoma y luego intercambiamos opiniones 😉

Tras la vuelta al centro de la ciudad y como no podía ser de otra forma, cierro el día con una buena pinta de cerveza nacional: Speight’s Gold Medal Ale.

Dejo este regalito que creo que es el más apropiado para el día de hoy. La historia de la canción es también muy emotiva e interesante de conocer por lo que significa para U2 y Bono en particular.



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