Tras volver a Queenstown y comer un glorioso Fish & Chips, he cogido el teleférico (aquí lo llaman góndola, a saber el motivo...) y he subido a un monte llamado Bob's Peak desde el que se tiene una perspectiva de la ciudad bastante buena. Hay un desnivel de unos 500 metros con la orilla del lago, para que tengáis la referencia:
En la parte superior del monte, a parte de cafetería, restaurante, tienda, mirador, etc. Hay un minicircuito que aprovechando la pendiente permite bajar con unos coches bastante chulos: chasis de plástico duro, ruedas, dirección y freno. Toda una obra de ingeniería. Pero la verdad es que es muy divertido. Me he pillado un bono de cinco bajadas y me he dedicado a adelantar a esa gente que usa los frenos, cosa que no entiendo, porque las curvas estaban peraltadas y al final te frenaba el propio circuito cuando llegabas a boxes. Me he reído bastante con los monitores, eso sí. Y he agotado el bono sin que me echasen del circuito. Todo un éxito.
Tras la experiencia automovilística, he vuelto a bajar a la ciudad y me he ido a un bar a tomarme unas buenas pintas y ver la final del mundial de rugby. Ha ganado Nueva Zelanda a Inglaterra tirando de épica, ya que han ido por detrás casi todo el encuentro y la remontada ha llegado al final de la segunda parte para jolgorio del personal local. Así que las "Black Ferns" revalidan título y el personal ya tiene otra excusa para ponerse a beber rubias y acordarse de su pelo. Como si un sábado de finales de primavera no fuera suficiente.
Me voy a la cama ya, que mañana madrugo mucho. Espero que merezca la pena porque tengo mucha ilusión por lo que viene.
¡Hasta la próxima!
PD: temazo para hoy:
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