martes, 22 de noviembre de 2022

Capítulo 30: Una nueva etapa

¡Hola!

Ha llegado el día de poner punto y final a este blog. Veremos si es también el final de mi etapa como escritor 😅

Este fin de semana he estado organizando un poco la documentación del viaje y he agrupado fotos y vídeos con esta aplicación que me ha parecido muy apropiada: Polarsteps

Básicamente es un orden cronológico de los documentos gráficos sobre un mapa dinámico. Echadlo un ojo y me decís que os parece 😄



La verdad es que me da penilla cerrar este blog. Al inicio del viaje, el objetivo era simplemente informaros de cómo iba evolucionando, pero creo que también me ha servido para potenciar el disfrute. Al final de cada día, cuando reflexionaba sobre lo que había hecho para plasmarlo en el texto, tomaba conciencia y hacía que la experiencia se reviviera y el recuerdo se reforzase.

Indirectamente, creo que también ha servido para que me conozcáis un poco más. Siempre me ha costado bastante expresarme emocionalmente y en este viaje me he soltado algo más de lo normal. Así que también contento por este avance.

Hoy he empezado en mi nuevo puesto de trabajo. Estoy muy ilusionado y muy motivado con todo lo que viene. Cuando estaba de vuelta a casa en el coche, he sentido la nostalgia del viaje, es decir, lo he visto como una etapa pasada que ya se ha cerrado, pero no he sentido tristeza. Al contrario, una felicidad inmesa. Me siento un privilegiado por todo lo que he vivido. Es algo natural cerrar etapas y si no hubiese cerrado otras anteriores no habría vivido esta. La vida da muchas vueltas y lo bonito que es encontrarse con personas con las que se compartieron buenos momentos en el pasado y se vuelven a cruzar en tu camino no tiene precio.

Una de las cosas que he pensado es que quizás, esa felicidad que siento viene de la mano de la libertad que tengo ahora. Poder decidir absolutamente a cada momento qué hacer con el tiempo del que dispongo sin ningún condicionante. Me siento como decía el poema del escritor inglés William Ernest Henley, popularizado por la película Invictus:

"Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma"





viernes, 18 de noviembre de 2022

Capítulo 29: Jet Lag

Aquí estoy, 4:39 de la madrugada del día 18 de noviembre con los ojos abiertos.

Ayer llegué a España a mediodía. La verdad es que tuve bastante suerte en el viaje, ya que en el vuelo desde Auckland había un chico español entre la tripulación y al hablar con él me consiguió un asiento con espacio extra que me vino muy bien. Luego, mientras esperaba el siguiente avión en el aeropuerto de Dubai, aproveché para hacer un cambio de asiento y cogerme otro también con espacio extra y sin coste adicional, así que dentro del enorme tiempo de vuelo que experimenté, estuve más cómodo de lo que en principio había supuesto.

Otra cosa es el error de bulto que cometí por la tarde. Me había propuesto aguantar hasta las 10 de la noche despierto para adaptarme mejor al cambio de horario y la verdad es que iba todo bien, hasta que senté en el sofá a las 18:00...¡ERRORRRRRR! Me quedé sopa y me he despertado a las 3:00. Así que nada, ajo y agua.

Escribiré alguna entrada final para cerrar el blog, ya que tengo pendiente realizar un mapa de viaje que incluya fotos por localizaciones. Pero eso será más adelante.

¡Buenas noches! O buenos días si ya te has levantado. O buenas tardes si me lees desde Nueva Zelanda 😂



miércoles, 16 de noviembre de 2022

Capítulo 28: Coming home

Escribo esta entrada desde el aeropuerto, apurando mis últimas horas en el país antes de disfrutar de 27 maravillosas horas de vuelo intercontinental.

Ayer llegué a Auckland a mediodía y no he hecho nada especialmente extraordinario: pasear por el centro, visitar una exposición de los All Blacks, encontrarme con otros viajeros que conocí a lo largo del viaje y tomarnos unas cerves de despedida.

La verdad es que estaba pensando si debería hacer balance ahora o a la vuelta, pero creo que la mejor opción es la segunda. Cuando haya descansado y pueda ver las cosas con perspectiva, no desde dentro de la burbuja. 

Lo que si puedo decir es que tengo un cúmulo de emociones y sentimientos que no sé muy bien como digerirlo.

Por un lado, la pena de que el viaje se acabe. Ha sido un viaje que he soñado durante casi toda mi vida. Me siento un absoluto privilegiado por haber tenido la oportunidad de realizarlo. Además, es que aunque he tenido contratiempos, me ha salido todo a pedir de boca. De verdad, no os lo imagináis. Es como si la suerte hubiera estado de mi parte en absolutamente cualquier moneda lanzada al aire. Los paisajes contemplados, las actividades que he realizado, las experiencias que he vivido y las personas que he conocido y han compartido su tiempo conmigo, todo ese cúmulo ha hecho de este viaje algo muy especial que recordaré con mucha nostalgia.

Por otro lado, la emoción de volver a casa y ver de nuevo a todos los que os quiero. Tengo muchas ganas de abrazaros, contaros mil cosas y que me contéis vosotros. Creo que me esperan largas conversaciones de café y cervezas. Además, estoy muy ilusionado con todo lo que viene en breve: nuevo puesto de trabajo, cambio de piso, viajes con los amigos, encuentros pre navideños intensamente deseados, todo eso me motiva muchísimo para volver con una ilusión desbordante.

Poco más por hoy. Os dejo que ya estoy a punto de embarcar. ¡Nos vemos en España!

PD 1: Este absoluto pepinazo de Iron Maiden en cierto modo refleja un poco como me siento ahora mismo y quiero compartirlo con vosotros.

PD 2: La imagen de la portada poco tiene que ver con la canción 😅




lunes, 14 de noviembre de 2022

Capítulo 27: Los gatos siempre caen de pie

El viaje está casi tocando su fin, pero me guardaba una de las experiencias más extremas para el final.

Hoy me he lanzado al vacío desde 134 metros de altura. Es la caída libre más alta que se puede hacer en Nueva Zelanda y la más larga, ya que son unos 8 segundos.
¡PERO QUÉ SEGUNDOS!

En este país, cuna del Bungy Jumping (puenting solo lo utilizamos en España) era una necesidad imperiosa realizar esta actividad. Adicionalmente, he sido el primero del día en testear el equipamiento, dudoso honor, pero le ha añadido emoción. 

Creo que al igual que ayer, dejo documento gráfico que lo va a expresar mejor.


Luego, como esto de la adrenalina es una adicción, pues he tenido que probar una nueva atracción llamada "The Catapult". La han llamado catapulta porque en inglés no tienen una palabra tan chula como "tirachinas", que es lo que realmente es. Me explico: Te enganchan a una cuerda elástica al borde del precipicio, la tensan y luego liberan toda la energía acumulada transformándose en movimiento (de mi cuerpo, claro XD)

Creo que es buena idea volver a reflejarlo con un vídeo que me ha grabado otro de los participantes. 


Cuando he vuelto al pueblo, me he pillado una hamburguesa en Fergs y me he ido al parque que hay al lado de la playa para relajarme y saborear la experiencia con tranquilidad. Ahí tirado en el césped, mirando el lago glaciar, con un día espectacular, he sentido una sensación de bienestar, de tranquilidad, de felicidad. Seguramente será un recuerdo que tendré anclado en la memoria mucho tiempo y no es para menos.

Por la tarde tenía un asunto pendiente. Debía ir a visitar el refugio para gatos en el que estuvo trabajando mi amiga Elena y conocer a Andrea, la persona que lo hizo posible. Tanto ella como su familia han sido encantadores a un nivel que no os podéis imaginar, hemos pasado una tarde súper agradable con los felinos y han tenido la heroicidad de invitarme a cenar, eso sí es valentía. 

Fuera de bromas, me gustaría que supiéseis un poco a lo que se dedican: a parte de rescatar gatos de las calles, desparasitarlos, castrarlos, alimentarlos, vacunarlos, cuidarlos y finalmente encontrarles un hogar que les adopte, realizan un trabajo de terapia emocional con los felinos y las personas, especialmente determinante para discapacitados y problemas mentales. He tenido el privilegio de ver en directo cómo trabajan y son de esas cosas que te hacen sentir orgullo de la especie humana. Personas que de forma altruista ayudan cada día a los que más lo necesitan. Ellos sí son los que cambian el mundo con sus acciones diarias. Creo que ahora me he vuelto a quedar sin palabras.


Os voy a dejar los datos de contacto, para que lo conozcáis más en detalle y si queréis colaborar con ellos, cualquier pequeño gesto seguro que les ayuda mucho:

https://www.qtcommunitycats.com/



domingo, 13 de noviembre de 2022

Capítulo 26: Un paseíto por Argonath

¡Buenas!

Hoy he tenido la oportunidad de disfrutar de uno de los mejores paisajes de mi vida. Cualquier definición que le intente poner se va a quedar corta, así que os comparto las imágenes que lo van a explicar mejor :)










sábado, 12 de noviembre de 2022

Capítulo 25: Los coches de choque

Como otros muchos días, el plan de hoy ha sido improvisado, sin agobios. Ha amanecido lloviendo, así que no lo tenía nada claro. Tras levantarme y meterme un buen desayuno he decidido hacer una ruta de senderismo, aunque a la postre ha sido una combinación de varias. He realizado una ruta por el monte Chrichton y he aprovechado para enlazar con otra adyacente y visitar un lago, Lake Dispute se llamaba. Como siempre, el paisaje espectacular y he disfrutado mucho, sobre todo del silencio que reinaba en el lago ya que está encajonado en un valle bastante aislado. Salvo sorpresa de última hora, creo que esta será la última ruta que haga.

Tras volver a Queenstown y comer un glorioso Fish & Chips, he cogido el teleférico (aquí lo llaman góndola, a saber el motivo...) y he subido a un monte llamado Bob's Peak desde el que se tiene una perspectiva de la ciudad bastante buena. Hay un desnivel de unos 500 metros con la orilla del lago, para que tengáis la referencia:

 
En la parte superior del monte, a parte de cafetería, restaurante, tienda, mirador, etc. Hay un minicircuito que aprovechando la pendiente permite bajar con unos coches bastante chulos: chasis de plástico duro, ruedas, dirección y freno. Toda una obra de ingeniería. Pero la verdad es que es muy divertido. Me he pillado un bono de cinco bajadas y me he dedicado a adelantar a esa gente que usa los frenos, cosa que no entiendo, porque las curvas estaban peraltadas y al final te frenaba el propio circuito cuando llegabas a boxes. Me he reído bastante con los monitores, eso sí. Y he agotado el bono sin que me echasen del circuito. Todo un éxito. 

Tras la experiencia automovilística, he vuelto a bajar a la ciudad y me he ido a un bar a tomarme unas buenas pintas y ver la final del mundial de rugby. Ha ganado Nueva Zelanda a Inglaterra tirando de épica, ya que han ido por detrás casi todo el encuentro y la remontada ha llegado al final de la segunda parte para jolgorio del personal local. Así que las "Black Ferns" revalidan título y el personal ya tiene otra excusa para ponerse a beber rubias y acordarse de su pelo. Como si un sábado de finales de primavera no fuera suficiente. 

Me voy a la cama ya, que mañana madrugo mucho. Espero que merezca la pena porque tengo mucha ilusión por lo que viene.

¡Hasta la próxima!

PD: temazo para hoy:


viernes, 11 de noviembre de 2022

Capítulo 24: ¡Felicidades abuelo!

Es de justicia que la entrada de hoy se la dedique a una persona que ha sido trascendental en mi vida: mi abuelo Narciso.

Tuvo la heroicidad de nacer un 11 de noviembre de 1938, en plena guerra civil, y hoy cumple 84 años muy bien llevados.

Para los que no le conozcáis, mi abuelo es un figura. Es un líder nato y un referente allí donde va. Es una persona que marca, que no deja indiferente a nadie. Todas las personas cuando me hablan de él siempre me han dirigido buenas palabras acerca de su generosidad, afecto y los buenos momentos que han pasado con él. Eso sí marca la diferencia.

Mi abuelo siempre ha sido una persona muy trabajadora y servicial. Estuvo 36 años en el ayuntamiento llevando infinidad de temas: guarda forestal de la finca municipal, cultivos, pastoreo, caza, mantenimiento del pueblo, potabilización del agua, seguridad y si sigo la lista es interminable. Su vocación de servicio para sus paisanos era ejemplar, independientemente del partido que gobernase y cuando se jubiló la frase más repetida por todos los velaínos era: Narciso, ¡Cómo te vamos a echar de menos!

No estar en mi casa el día de mi cumpleaños me dió un poco igual, pero hoy me duele especialmente, porque sé lo importante que es para él pasar este día en familia.

Sin embargo, otra cosa no, pero los manganas sabemos recuperar y aprovechar muy bien el tiempo. Así que en cuanto vuelva, nos reuniremos, nos iremos a tomar unos buenos vinos con la cuadrilla, contaremos mil batallas y luego haremos comida familiar de esas en las que se alarga el café hasta bien entrada la tarde.

Y yo, encima que tengo una mezcla especial entre mangana y faltiqueras, pues no se me ocurre mejor plan que pasar el tiempo celebrando con los que más quiero. Así que en parte, estoy deseando volver para pasarlo en grande.

¡Muchas felicidades abuelo! ¡Nos vemos la semana que viene!

Capítulo 23: Un monte llamado Isthmus Peak

¡Hola!

Hoy ha sido un día totalmente improvisado. Tenía pensado realizar alguna ruta de montaña mientras estaba en Wanaka y la más popular es el Roy's Peak, pero hoy estaba cerrado por temas agropecuarios. Así que ha tocado innovar. Me he marchado a realizar el Isthmus Peak Track, que también es una ruta muy famosa en la zona.

Para llegar al inicio de la ruta he tenido que hacer autostop dos veces ya que se encuentra a 33 kilómetros del pueblo. La ruta en sí no es complicada ni tiene dificultades técnicas, quizás lo más destacable es el gran desnivel que se supera desde la base del lago hasta la cima, 1000 metros en ocho kilómetros. Luego se vuelve por el mismo camino. En la descripción de la ruta pone que se realiza entre cinco y siete horas, pero yo la he realizado en tres horas y media sin tampoco ir corriendo. Estoy por escribirles para que reajusten la estimación.

La verdad es que creo que lo que más ilusión me ha hecho de la ruta es contemplar desde las alturas el itsmo que separa el lago Wanaka del lago Hawea (de ahí el nombre del monte Isthmus Peak). Es bastante curioso y uno no siempre tiene la oportunidad de ver un istmo que separe dos lagos glaciares. Por lo demás, pues las súper vistas que os podéis imaginar desde esa localización.





Cuando he terminado la ruta, he vuelto a Wanaka haciendo autostop de nuevo y al llegar me he pillado un helado en Patagonia, una heladería que llevan unos argentinos con unos productos brutales. Me he ido al lago a disfrutar de la tarde y como aún hacía calorcito, me he bañado un rato. Me ha venido muy bien porque me había quemado bastante en la ruta y ha sido hasta placentero el frescor extremo del agua.

Luego, como buen Kiwi, me he vuelto descalzo al albergue, he recogido la colada y dejado la maleta lista que mañana me cambio de pueblo.

Como anécdota relevante, me he vuelto a encontrar por casualidad con Alexa, la chica que me llevó a Greymouth. Me estaba comiendo un burrito en unos food trucks muy chulos que hay y ha llegado ella con una amiga. Pero lo realmente curioso, es que luego ha venido una tercera amiga suya, otra chica francesa con la que yo había estado en el hostal de Christchurch. Ha sido bastante cómico, la verdad, porque ambas se habían hablado la una a la otra de un tal Adrián, pero nunca pensaron que podía ser el mismo 😅

Y eso es todo por hoy.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Capítulo 22: Marinero de luces

Aunque en el título mencione marinero, que viene de mar, en realidad sería laguero, ya que la actividad de hoy la he desarrollado en un lago. En el Wãnaka para ser precisos.

La segunda parte del título, también debería modificarse ligeramente, añadiendo la palabra "pocas", porque he tenido bastantes pocas luces cuando me he puesto a remar.

Hoy he alquilado un kayak en la orilla del lago y me he ido de forma autónoma a explorarlo. Había marcado en un mapa los puntos por los que debía pasar para hacer la ruta más óptima y disfrutar del paisaje.

El tiempo me acompañaba. A mediodía solecito, 30ºC y nada de viento. Condiciones ideales. También para quemarse un poco, aunque me había dado crema protectora, primera vez en todo el viaje...

Pues bien, partiendo desde Roy's Bay me he ido a visitar diferentes puntos del lago y luego he hecho una parada más larga en una isla llamada Ruby Island. Allí me he dado un paseo, he estado solo y se me ha pasado por la cabeza reclamarlo como territorio soberano para España. Luego he pensado que mejor no, que la burocracia es tediosa y me hastía. Así que he pictoteado algo y me he quedado un buen rato en este banco contemplando las vistas:



Tras el receso, me he puesto en marcha de nuevo, he bordeado la isla (circunavegación podríamos decir) y en cuento he enfilado el siguiente destino y como no podía ser de otra forma...se nubla y comienza un viento flipante. Aventura. Yo creo que tenía más agua dentro del kayak que fuera. Menos mal que llevaba la mochila en una bolsa hermética para protegerla del agua, si no, adiós. Remar contra las olas es un rollo, porque tienes que hacer el doble de esfuerzo y avanzas la mitad. Un despropósito. Para recochineo, cuando me quedan unos 100 metros para llegar a la orilla, se van las nubes, se va el viento y sale el sol. Me ahorro más comentarios sobre la climatología de este país. Pero bueno, finalmente he llegado, sano y salvo, aunque calado hasta los huesos.

Dejo por aquí estas fotos que he hecho desde la isla, que aunque no soy pescador, son mi mejor captura del día:





 Y como no, el tema al que hago referencia en el título. Un clásico.





Capítulo 21: Stairway to Heaven

¡Hola!

Creo que aunque fuese un escritor de talento, aunque describiese un hecho, situación o actividad al mínimo detalle, aunque fuese capaz de expresar mis emociones de forma fluida, no podría contar todo lo que he vivido hoy. Así que lo expreso con una imagen:



Hoy he realizado la mejor vía ferrata de mi vida. Así, sin paliativos.

Creo que a la mayoría os he hablado alguna vez de esta actividad y sabéis que en España la he realizado bastantes veces y en varios lugares. Pues la de hoy las supera a todas.




Para los profanos, una vía ferrata es, como su nombre indica, un camino de hierro. El nombre es italiano ya que fueron quienes las popularizaron para movilizar tropas y víveres a través de la montaña, en los Alpes Dolomitas a principios del siglo XX, para ser más precisos. Antes se habían equipado algunos tramos de roca en lugares como Austria, Francia, Suiza o incluso España, pero solo de forma aislada.

En una via ferrata hay dos tipos de elementos:
1. Elementos de seguridad: cable de acero y anclajes: estos te permiten estar asegurado y siempre debe haber al menos un mosquetón al cable (también llamado línea de vida, ¿por qué se llamará así?)
2. Elementos de progresión: grapas, presas, cadenas, puentes, la propia roca, etc. Básicamente sirven para avanzar en el recorrido.

Cada persona va equipada con arnés y casco, y lleva varios varios mosquetones y cabos para usar según sea necesario. 
No me quiero enrollar con explicaciones técnicas, así que os dejo este maravilloso enlace para los curiosos.

La vía de hoy ha sido especialmente emocionante por varios motivos:

- El desnivel: son más de 500 metros, de los cuales 450 son de escalada. Una altura nada despreciable. 



- El paisaje: las vistas según vas ascendiendo son espectaculares.


- El entorno de la actividad: se escala junto a una de las cascadas llamadas Twin Falls. Son unas cascadas muy altas, pero se componen de varios segmentos, de entre 30 y 80 metros, como podéis ver en las fotos. Me ha parecido increíble la sensación cuando estás dentro del cañón, a un metro de la cascada, subiendo por una pared vertical y el agua te empapa. Cuando ponía el cabo de anclaje, me soltaba de manos y prácticamente me metía en la cascada, pffff, es que no voy a encontrar palabras. 


- La variedad de elementos: es una vía muy completa, de hecho, lo único que le faltaría sería una tirolina, pero el resto tiene de todo y repetidos: escaleras, puentes de madera, hay que cruzar por el agua en algunos tramos, hay puentes tibetanos, desplomes, pasarela por detrás de la cascada, sí, UNA PARASELA POR DETRÁS DE UNA CASCADA DE 50 METROS!!!!


- Y para terminar, como el final de la vía es en lo alto de un monte, hemos bajado en helicóptero dando un paseíto muy agradable y contemplando las montañas desde el aire. Otra vez sin palabras.



Son tantos los momentos que he vivido que no sabría ponerlos en orden, pero hay uno que destaca sobre todos: quedarme suspendido en el vacío, colgado del cable de acero, a mitad de camino entre las dos paredes verticales que forman el cañón, con la cascada a un lado y los alpes al otro.
No sé explicarlo. Por un lado, es tan grande el subidón de adrenalina que se siente al mirar hacia abajo...pero por otro, una paz y una tranquilidad disfrutando del momento, de ese aquí y ahora. Sé que puede parecer contradictorio que un momento de tanta tensión sea tan placentero, pero lo es.
Va a ser muy difícil igualar esta sensación:


Y como no podía ser de otro modo, el temazo del día:



Tras unas buenas pintas de cerveza local, me voy a la cama que debo descansar para estar fresco ante la siguiente aventura en ciernes.

¡Hasta la próxima!

lunes, 7 de noviembre de 2022

Capítulo 20: Un vástago de Celeborn

Hoy ha sido un día de viaje y preparación para lo que viene.

He recorrido los 425 kilómetros que separan Christchurch de Wanaka, pero el viaje ha sido una pasada, sobre todo debido al paisaje.

Los primeros kilómetros son las típicas colinas de un verde intenso donde se encuentran pastando vacas y ovejas, muy bucólico y también muy visto desde que llevo aquí. Pero llegado un punto clave, al subir la última colina de ese tramo, te encuentras un gran valle por delante y al fondo los alpes neozelandeses.

No es una cadena que tenga montañas especialmente altas, el monte Aoraki es la cumbre más alta con 3764 metros, pero sí es bastante escarpada y extensa, ya que tiene una longitud de unos 500 kilómetros.

Una vez se llega al lago Tekapo, el resto de la carretera es en dirección sur con la vista de los alpes a la derecha hasta que termina en Wānaka. Me he puesto la BSO de cierto film épico y a gozarlo.


Tras el largo viaje, he llegado a Wānaka sobre las 16:00, me he pedido unos fish & chips, pero con kumara, que es como llaman aquí a las batatas (bueno, también las llaman sweet potatoes) y me he ido a la orilla del lago glaciar homónimo al pueblo, a comer con un solazo espectacular. Pequeñas cosas que se disfrutan mucho.

El pueblo, aunque es pequeñito, tiene un ambiente muy bueno, no sé, como que transmite buen rollo. Hay una zona de restaurantes que son todo FoodTrucks, bastantes bares y mucho pequeño comercio local. El ratio de gente joven es muy alto, aunque también he visto gente mayor moviéndose por la zona.

Luego he ido al hostal a preparar unos detalles para las excursiones próximas que tengo pendientes y a última hora he salido a dar un paseo por el lago hasta un famoso árbol que está semisumergido. Es un sauce y quizás junto con los de One Tree Hill, sea de los árboles más famosos del país.

Y poco más os puedo contar hoy. Me voy a descansar ya que mañana tengo jaleo y quiero estar fresco.

¡Un abrazo!

Capítulo 19: Moby Dick

Última pregunta del programa, por un millón de euros: ¿Cuál es el nombre de la ballena más famosa de Kaikoura?

A) Pounamu
B) Rangatira
C) Mati mati
D) Moana

Para conocer la respuesta, haz click aquí

Si has acertado, puedes enviar tu número de tarjeta de crédito, fecha de caducidad y CVV/CVC a la siguiente dirección para que se materialice el premio: adrian_cabo@hotmail.com

Y si no has acertado, pues te llevas un fuerte aplauso del público y el juego del programa.

No os imagináis lo contento que estoy hoy. Por primera vez en mi vida he visto ballenas en libertad, y no cualquier tipo: CACHALOTES (Sperm whales in English)



Me he tenido que pegar un madrugón porque el pueblo del que partía el barco estaba bastante lejos de Christchurch. Se llama Kaikoura y la particularidad de que en esa zona haya cachalotes se debe al relieve submarino, ya que a relativamente poca distancia de la costa, se encuentra un cañón submarino que alcanza profundidades de más de un kilómetro. 

Al tener esas profundidades, el agua es mucho más frío que en la superficie y aprovechando la oscuridad que reina, habitan ciertos animalillos que les encantan a los cachalotes, como los calamares gigantes. Moby Dick VS Kraken. Duelo de titanes.



También he visto delfines, pero ya los había visto antes en libertad, así que no me ha hecho tanta ilusión. Sin embargo, me encanta verlos saltar y hacer piruetas, eso me sigue pareciendo una pasada. Y que vayan en paralelo al barco cuando va a toda pastilla, eso ya me flipa.



Mañana madrugo bastante porque me muevo a otro destino en busca de aventura, ya os contaré ;)

*Actualización*
Como soy muy malo haciendo fotos y nunca atiendo el móvil, a una chica sueca que tenía una cámara muy pro y cuyas sus fotos eran la leche le pedí el mail para contactar. Hoy me las ha enviado, aquí una muestra:


sábado, 5 de noviembre de 2022

Capítulo 18: Tranzalpine, andén número 34

Hola!

Ya os adelanto que sobre la experiencia de hoy, que era cruzar los alpes neozelandeses en el tren Tranzalpine no voy a contar mucho. Ha sido genial, grandes paisajes, muchas historias, un tren muy chulo, pero...el día de hoy creo que es algo más especial por las emociones que siento.

Lo primero, muchas gracias a todos por las felicitaciones. No es el primer cumpleaños que paso fuera de casa (entiéndase casa como lejos de las personas que quiero), pero sí es el que más lejos he estado. Y que seguramente estaré.

Me ha hecho mucha ilusión cada una de vuestras felicitaciones tempranas. Que estuvieseis pendientes de la hora de Nueva Zelanda para mandarme un mensaje o realizar una llamada, de verdad, me ha encantado. Aún estando al otro lado del mundo, os he sentido muy cerca, no me he sentido solo en ningún momento y me siento más afortunado que nunca de tener a tantas personas que me quieren y se acuerdan de mí. Y ojo, que yo nunca he sido muy de cumpleaños. De hecho, creo que es un mérito de mi madre, no mío. Así que desde aquí: 

¡Felicidades mamá!

Gracias por traerme al mundo y darme la oportunidad de coleccionar tantas experiencias. Sin la educación y las herramientas que me has dado para enfrentarme a la vida, nada de esto hubiera sido posible. Mi agradecimiento infinito. 

Por supuesto, el agradecimiento es el mismo para mi padre. Canete, que ya me han chivado que te leen el blog todos los días. Muchas gracias por partirte el pecho currando para darnos a Laura y a mí las oportunidades que tú no tuviste.

Sin vosotros jamás hubiese llegado a ser la persona que soy hoy en día.

De vuestro hijo, que os quiere mucho y os echa de menos desde la otra parte del mundo.

viernes, 4 de noviembre de 2022

Capítulo 17: Agua dulce, agua salá

Parafraseando al gran Julio Iglesias, voy a escoger el agua como elemento conductor para la entrada de hoy porque ha sido la tónica dominante.

Esta mañana cuando me he levantado ya estaba nublado y lloviendo de forma intermitente. Con total honestidad os digo que el pueblo en el que estoy ofrece pocas oportunidades en cuanto a turismo se refiere, ya que es una antigua ciudad minera que se utilizaba como puerto para la salida del carbón y no tiene mucho más.

De hecho, en la guía de Lonely Planet que me regalaron los amigos señalan cuatro sitios y uno de ellos es el punto de información turística, qué graciositos 😑

Total, que para desayunar, me he puesto en dirección a un café que recomendaban en otro punto. Cuando estaba llegando, se ha puesto a diluviar, así que me he tenido que pirar casi corriendo.

Una vez en el café, me he encontrado con Alexa, la chica que me trajó hasta Greymouth el último tramo. Hablando con ella, tampoco tenía muchos planes así que hemos decidido hacer equipo para explorar los alrededores de la ciudad juntos.

Primero hemos ido a ver las Coal Creek Falls, a las que se llega por una ruta cortita a través de un bosque. Un sendero bastante plano lleno de vegetación y mucha humedad ya que discurre en paralelo al cauce del río. Las cataratas están bien, realmente son más espectaculares por la anchura que por la altura. Huelga decir que nos ha llovido de forma intermitente todo el camino.


Tras comer algo, hemos ido a Punakaiki, que se encuentra 45 kilómetros al norte de Greymouth. La ruta en sí ya es una pasada, porque es una carretera costera de curvas suaves en la que tienes, a un lado unos montes enormes con una vegetación muy frondosa y al otro el mar de Tasmania, con sus acantilados, playas y formaciones rocosas caprichosas por la erosión sufrida.

Pero de lo mejorcito de esa zona es un lugar llamado Pancake Rocks & Blowholes, que viene a significar algo así como "Rocas tortitas y agujeros sopladores". Me explico: debido a la sedimentación y la erosión sufrida, las rocas de ese acantilado parecen tortitas apiladas unas encima de otras. Además, por el tipo de roca y su facilidad para ser erosionada, por la parte inferior del acantilado se han producido una serie de cavidades por las que penetra el agua y si es con la potencia suficiente, se canaliza e impulsa como si fuese el espiráculo de una ballena. Muy chulo, la verdad. Os dejo algunas fotos que lo van a explicar mejor.



Después, nos hemos desplazado hacia una playa cercana a la que se llega por un sendero cortito llamado Truman Track. El paseo, bueno, normalito, pero la playa era una pasada. Otra vez formaciones rocosas muy curiosas, una acantilo enorme aislándola de todo, pero lo mejor: una cascada! en la playa! una cascada en la playa!

Me ha encantado porque no lo había visto nunca. Llamadme "fácilmente impresionable" pero ha sido la leche. Así que aprovechando que hacía buen tiempo y que al igual que el chubasquero siempre llevo el bañador en la mochila, pues ha tocado remojarse un poquito.



Y poco más. Nos hemos despedido porque a partir de ahora cada uno seguirá un camino diferente y mañana tengo prevista una de las cosas que me hace más ilusión de todo el viaje. Pero esto lo contaré en el próximo capítulo.

¡Hasta la próxima!

PD: por deferencia a mi madre que fue con quien descubrí a este artistazo, creo que debo cerrar el post con esta canción:



Capítulo 16: Adrián on the road

¡Buenas!

Hoy tenía un plan perfecto, sin fisuras. Como me gustan a mí los planes. Que salgan bien. 

El plan en sí tenía varias líneas de acción, pero han ido cayendo cual castillo de naipes y al final me ha quedado la solución de contingencia. El PRD. Solo me resta decir que ha funcionado a la perfección. Estas eran mis opciones iniciales:

Opción 1: transporte público. Descartado. El servicio que prestaba la empresa InterCity ha sido cancelado en la costa oeste por falta de personal. Debo decir que esta es una de las cosas que Nueva Zelanda tiene mucho peor que España. El transporte público fuera de las grandes ciudades es bastante regulero o inexistente.

Opción 2: grupos de Facebook. Por recomendación de una amiga, me hice una cuenta antes de venir al país. El propósito era unirme a ciertos grupos donde se intercambia información sobre movilidad, planes, trabajo, actividades, alquiler, etc. Aquí debo confesar que para informarme de ciertas cosas me ha ido bien pero cuando he publicado que me movía para compartir coche no he tenido mucho éxito 😔

Opción 3: hitchhiking aka autostop. Ya lo había hecho en el parque natural del Tongariro, pero fueron desplazamientos cortos de no más de quince minutos. Ahora se trataba de cruzar media isla, desde el noreste hasta mitad de la costa oeste. Unos 350 kilómetros que se realizan (según Google) en cuatro horas y media, pero que en la práctica son más porque las carreteras aquí, agüita: deslizamientos de tierra, socavones, árboles, rocas, en resumen, una yincana (palabra que por cierto se puede escribir de mil formas). Prosigo, que me disperso. Esta era mi ruta:


Pues he empezado en Picton sobre las 10:30 y he terminado en Greymouth a las 17:00. Ni tan mal. 

La verdad es que debo decir que me siento muy afortunado y he tenido mucha suerte. Cuando le he contado a la dueña del hostal de Greymouth cómo he llegado, la mujer ha flipado, porque la gente suele tardar mucho más tiempo en hacer un trayecto de ese calibre.

Durante el viaje ha habido momentos de todo tipo: en algunos casos han pasado bastantes coches y he podido tardar como unos 20 minutos en que parasen. En otro caso, no había ni terminado de colocarme la mochila para proseguir el viaje tras dejar el último coche y ya me habían parado de nuevo. También me he encontrado paseando por el arcén de la carretera entre un pinar mientras llovía (bendito traje de agua 😇) pero es que todo suma. Lo que tenía claro, es que iba a llegar, así que en cuanto me bajaba de cualquier coche, seguía andando en dirección al destino.

Desde aquí debo agradecer a las personas que me han acogido en sus coches su amabalidad, respeto y generosidad. Con todos ellos he tenido grandes conversaciones de temas tan diversos como mecánica, abejas, música, política, sociedad, granjas, etc. Así que desde aquí, Lizzy, Patrick, James, Shine, Mark y Alexa, ¡MIL GRACIAS!

Tras llegar a Greymouth he salido a correr para explorar un poco la ciudad y quitarme el entumecimiento del viaje. Luego duchita, cena y ahora estoy ordenando un poco mis ideas.

Sé que puede parecer un día intrascendente, pero de verdad, lo he disfrutado un montón porque ha sido muy emocionante. Me ha parecido muy especial y muy bonito. Ha sido un gran día que siempre recordaré.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Capítulo 15: Caminante, no hay camino, se hace camino al andar

Para tranquilidad de todos, la cata de cervezas de ayer fue genial. Estuve en Garage Project Tap Room hasta la hora de cierre, las 22:00 (un escándalo) y probé bastantes cervezas de la carta, pero no todas 😇

Me gustó mucho la forma de presentarlas, ya que lo hacían en lotes de cuatro sobre un listón de madera. Cada vaso era de 125ml, se fijaba un orden para que no se machacasen entre ellas y si te molaba alguna en especial pues ya te pedías luego una pinta.

El ambiente del sitio era lo más, mil vueltas le da a muchos locales de Malasaña. Uno de los camareros con calcetines de piña, falda de colores y una pamela como la de Lady Gaga. No te digo que lo superes, iguálamelo.

Hoy era un día de transición, en parte por una mala decisión mía. Me explico: reservé un billete en el ferry para cruzar el estrecho de Cook y pasar de la isla norte a la isla sur. Como quería aprovechar más la visita a Wellington cogí el último ferry que salía hoy y eso ha tenido una consecuencia: he llegado súper tarde a Picton y no hay transporte hacia otras ciudades. Picton es un pueblo muy pequeño y hay poca oferta de movilidad, así que me toca hacer noche aquí y mañana me desplazo.

Como esto ya lo sabía, pues para que no fuese un día insulso he hecho una cosa que muchos calificarían de estupidez y otros de necedad: me he ido al museo de Wellington a ver una exposición sobre el mayor naufragio que hubo en la bahía. He visto otras cosas en el museo, pero lo más interesante ha sido eso, en particular un documental sobre la catástrofe. Por resumir un poco, el desastre del Wahine fue el 10 de abril de 1968 y fallecieron 53 personas. Una gran pérdida.

De esta manera y teniendo en cuenta que las condiciones atmosféricas de hoy no eran muy favorables, vientos fuertes y bastante lluvia, pues le he puesto un puntito de emoción al viaje. También he visto una exposición sobre leyendas Maorís. Me ha molado mucho técnicamente y la forma de presentarla porque estaba hecha con hologramas 😍

Total, que he llegado a Picton a las 17:00, he ido al alojamiento y a dar una vuelta por el pueblo. Haré noche aquí y mañana prosigo mi camino por la isla sur y veremos que nuevas aventuras me depara.

Dejo este vídeo que creo que es muy apropiado para lo que viene y además de una genial poesía del gran Antonio Machado también es una muy buena la canción de Serrat y Sabina:



martes, 1 de noviembre de 2022

Capítulo 14: Welcome to Jurassic Park

Hoy era el día para hacer una buena visita a la ciudad. Tras desayunar un bagel en un local cercano a mi alojamiento donde los hacen totalmente artesanos, ves incluso como hacen la masa y los hornean, me he puesto en marcha.

El destino era coger el funicular, aquí conocido como "Cable Car", hacia uno de los montes cercanos que rodean la ciudad. El barrio de destino se llamaba Kelburn, pero la sorpresa ha venido cuando he comprobado las paradas intermedias: Clifton, Talavera y Salamanca. Ojiplático me he quedado.

Luego, tirando de hilos y hablando con algunas personas cercanas (gracias señorita de Google), he empezado a atar cabos. El señor Arthur Wellesley aka Duque de Wellington, fue un prominente militar británico (aunque de origen irlandés) y tras leer su biografía, resulta que además de en Waterloo, salió victorioso en múltiples batallas, entre ellas, la de Talavera. De ahí que en la ciudad que lleva el nombre de su ducado, haya una calle homónima a la ciudad de la cerámica y por tanto, una parada del funicular.

El funicular, que pasa por unos túneles magistrálmente iluminados con leds cambiantes, te deja en Kelburn desde donde hay unas vistas espectaculares, un museo gratuito sobre el funicular (lo he gozado con la maquinaria y la ejecución de las obras) y un autobús, también gratuito, que te lleva a Zealandia.

¿Y qué es Zealandia? Pues creo que la mejor definición es ecosantuario. Tiene unas 225 hectáreas y se encuentra muy cerquita de la ciudad. La frondosidad del bosque es espectacular y hay bastantes senderos de todo tipo, pero lo que más me ha llamado la atención es la abundancia de aves. Muchísimas, de verdad. Había una llamada Tui que tenía una especie de pompón blanco en la garganta y su canto/silvido/gorgeo era muy curioso, variaba un montón y cambiaba de tonalidades de forma asombrosa. Los pájaros están bien, pero lo que molan son los dinosaurios. He tenido la oportunidad de ver a dos tuátaras tomando el sol a un metro de distancia. Flipante. Sin palabras. Adjunto documento gráfico. También había loros, ranas, glow-worms y kiwis, pero como los he visto antes, pues ya no hace tanta ilusión.


Después de Zealandia he ido al restaurante del funicular, que tiene unas vistas espectaculares de la ciudad, a probar los famosos "Green-lipped mussels" que son los mejillones de labios verdes endémicos de esta zona. La verdad es que tanto los mejillones como la salsa estaban exquisitos, y con esas vistas y solecito, pues estaba agustísimo.



Luego me he bajado a la ciudad porque tenía especial interés en ir a un lugar. Su biblioteca nacional, que se encuentra frente al parlamento. El motivo: allí están expuestos los tres documentos más importantes de la historia de Nueva Zelanda, y uno de ellos, diría que incluso de la humanidad.

- La declaración de Independencia de las Tribus Unidas de Nueva Zelanda.

- El tratado de Waitangi.

- La petición para el sufragio universal femenino.

La exposición, llamada He Tohu, es bastante dinámica e interactiva y termina entrando a una sala que está en total oscuridad y a baja temperatura donde se preservan los documentos originales. Una pasada, ese es el resumen.

Y nada, como ayer se me hizo tarde, me queda por visitar un último lugar llamado Garage Project Taproom y me dirijo allí de manera inmediata.

¡Hasta la próxima!


lunes, 31 de octubre de 2022

Capítulo 13: Wind of change

Hoy he llegado a Wellington. Ha sido un viaje bastante largo, casi 4 horas, con una parada en Palmerston North. Tenía muchas ganas porque según dicen, es una ciudad llena de vida, con mucha oferta cultural y un puntito alternativo que mola bastante. Vamos a comprobarlo.

Ha hecho un día buenísimo, todo el rato en manga corta, aunque ha habido un momento en el que he tenido que sacar el chubasquero porque se ha puesto a diluviar. Cinco minutos ha durado la lluvia. Ha sido bastante curioso porque era justo cuando estaba bajando por la ladera de un monte, a mí me estaba empapando y a dos kilómetros veía el sol sobre el puerto de la ciudad. El tiempo aquí es de locos, aunque tampoco puedo quejarme porque apenas ha hecho viento para lo que es esta ciudad.


Tras dejar las cosas en el hostel, he salido a dar una vuelta y he ido a Mount Victoria, que está a unos veinte minutos hacia el este desde mi alojamiento. Desde allí se tienen las mejores vistas de la ciudad, con la visión de ambas costas. Digo esto, porque la ubicación de Wellington es un tanto particular. Se enmarca en una bahía que está resguardada por una gran península, muy curioso.

Pues bien, es cierto que las vistas desde Mount Victoria son espectaculares y con sol, pues más. Pero todo el monte está rodeado por un bosque que ellos llaman el pulmón verde de la ciudad. Y como no puede ser de otra forma, ese bosque contiene cosas muy chulas. A mí me han gustado estas tres:

1. Ruta con leyendas Maorís. Me ha fascinado una especialmente, porque he encontrado bastantes similitudes con otras leyendas de nuestra cultura. Más o menos dice así:

“Taane es el Dios encargado de conseguir el conocimiento para llevar la sabiduría a los hombres, pero para ello, tiene que subir al cielo y conseguir las “kete” que son las cestas del conocimiento de la cultura Maorí.

Su hermano Whiro, envidioso de Taane, envía unas hordas de insectos para detenerle en su propósito.

Sin embargo, Taane, con la ayuda de los hijos del dios del viento que soplan contra los insectos y los envían a la Tierra para siempre, logra conseguir las cestas y entregar el conocimiento a los hombres”


2. Bancos con frases célebres o dedicatorias a personas. Esta es la que más me ha gustado, más si cabe por el lugar en el que me encuentro y de dónde proviene:

"If I take one more step, it will be the furthest away from home I've ever been”

Traduzco:

"Si doy un paso más, estaré más lejos de casa de que he estado nunca”

¡¡¡Me ha encantado!!!


3. Localización mítica de una película. Como no podía ser de otra forma, en este bosque se rodaron varias escenas de “El señor de los anillos”. En particular las correspondientes a la primera parte de la trilogía cuando los Nazgûl persiguen a los Hobbits y estos se esconden en el hueco de las raíces de un árbol. Pues está el hueco, pero no hay árbol


Después de Mount Victoria, que bajando de allí ha sido lo de la lluvia, me he ido a un lugar llamado Te Papa Tongarewa, que significa algo así como “Contenedor de Tesoros”. Es un museo gratuito que se encuentra al lado del puerto y tiene unas fantásticas vistas tanto de la ciudad como de la bahía. Su diseño arquitectónico, tanto por dentro como por fuera, también lo hacen bastante singular, pero lo realmente importante es que es muy innovador y al ser de gran tamaño ofrece varias exposiciones al mismo tiempo. 

A mí me han gustado particularmente dos. La primera, llamada Te Taiao, se enfocaba en la naturaleza del país. He podido ver entre otras cosas el mayor calamar gigante capturado y una simulación tanto subterránea como a nivel superficie de la erupción del supervolcán del lago Taupo. Gozada. La otra exposición que me ha gustado mucho ha sido la de Galípoli, la batalla de la primera guerra mundial que conté en un post anterior. Me ha gustado la forma de orientar la exposición con la cronología en el suelo según avanzabas y muchos paneles interactivos. Y obviamente, allí estaba esa gran frase de Ataturk de nuevo al final de la exposición.



Luego he estado dando un paseo por el puerto viendo algunas otras cosas, en particular una colección de esculturas ingeniosas y he vuelto al hotel a darme una ducha y poner una lavadora, que ya tocaba, ambas cosas 😅

Me han recomendado dos buenos sitios para hacer catas de cerveza artesana y ante la disyuntiva de decidirme por uno, creo que voy a optar por visitar ambos.

Para cerrar el día y dado que Wellington es llamada aquí la ciudad del viento.